Este es uno de estos discos que escucho porque una de sus canciones rasca la zona correcta de mi cerebro y me invita a devorar el álbum entero.
Otro ejemplo que se me ocurre es Origin of Symmetry de Muse.
El disco comienza fuerte con The Adults are Talking, una canción que no necesita introducción a estas alturas. Posiblemente una de las mejores de esta década.
Selfless es inescuchable en el momento en el que te das cuenta de lo parecido que suena el estribillo a Cuando zarpa el amor de Camela.
La parte central del disco es sólida, pero no tiene ningún momento destacable. Pero no pasa nada porque el tramo final es genial, cerrando con broche de oro de la mano de Ode to the Mets.